Me pasó en las reuniones de motivación para la implementación de la ISO. Me pasó en la reunión de coordinación del Departamento para el cual trabajo.
Y me pasa cada vez que, en alguna conversación de otra unidad, alguien me pregunta “¿en qué estás?”
Y bueno, ahí me veo con cara de leso, cara de lateado… y con la imagen de una nube sobre mi cabeza diciendo “¿y este no lee los objetivos estratégicos de la división ?”
Tengo escrito en el margen de algún block de apuntes:“Somos capaces de convocar a conferencias de prensa para que la ciudadanía se entere de los beneficios de nuestro trabajo, pero no tenemos idea que hace el que está al otro lado del panel que separa nuestros cubículos”Eso es cierto y es parte integral de los conceptos sobre los que apologizaba Jorge González (el de Los Prisioneros) cuando en su discurso gritaba “Somos chilenos, tenemos derecho a llegar tarde, tenemos derecho a sacar la vuelta”.
Me parece vital el conversar con mis compañeros de trabajo, me parece esencial saber que “este” se separó y que su tolerancia está en números rojos o que “ella” se está por casar y su cabeza no está en buscarme la factura que perdí, si no que en elegir las flores del altar.
Tuve la suerte de participar en un taller de emprendimiento que incluía un gran módulo de comunicación efectiva y me guardo como navaja suiza, cada una de las herramienas lingüísticas que me dieron. Por ejemplo, para enfrentar un comentario que no me gusta, digo: “Eso que me dices es un juicio, y no es verdadero ni falso, solo fundado o infundado. No te he autorizado a hablarme de esta manera, sin embargo podría estar dispuesto a hablar de este tema en el futuro”
No es nuevo en las oficinas el que “tal cual” dijo “tal cosa” del “otro” y el “otro” no le contestó, pero puso una cara y así sucesivamente.
Pensaba en eso la otra noche cuando con toda la casa en silencio, recorría la línea de tiempo de Facebook y comentaba cosas a los estados de mis amigos. Sé del bebé de Macarena, de la lucha del hijo de Soledad por no rayar los muros, del viaje de éste fuera de Chile y tantos otros temas similares. Me siento, estoy cerca de ellos y si los veo en la calle, se en que está cada uno, por lo que nuestro diálogo, sin dudas, será más enriquecedor.
Con el terremoto del 27 de Febrero, los estados en Twitter, y los comentarios en Facebook me permitieron saber de personas que estaban lejos como mi primo de Licantén o mi familia en Concepción, pero no tenía idea cómo estaba Carola, distante a cuatro cubículos del mío.
Me encontré con el jefe de informática y le sugerí que liberara Facebook por los días de la catástrofe. Al “buena idea” inicial, no siguió mas que el mensaje del proxy indicándome Access Denied.
¿Cómo enseñaremos a comunicar nuestro estado? ¿Cómo enseñaremos a comentar a los otros ? ¿Quién nos enseñará a recibir los comentarios de otros? Facebook y los medios sociales nos dan la fabulosa posibilidad de estar expuestos, es decir, disponibles a recibir un “lo estás haciendo mal” o “lo estás haciendo súper”, a tener una segunda y tercera opinión.Pero, lamentablemente, en varios servicios, incluyendo el mío, los medios sociales están bloqueados.
La nueva administración está emitiendo mucha información sobre herramientas 2.0. No enseñando sobre medios 2.0 , si no que utilizando como canal de difusión estas herramientas:
Sólo revisando el twitter de Segegob_gob leo:
“Transmitiremos la vocería online (Broadcasting live at http://ustre.am/eq3N) 10:25 AM Mar 19th via Ustream”
“Pueden seguir el canal de Youtube donde se emiten las vocerías de la Segegob desde el Salón Azul del Palacio de La Moneda http://doo.ly/f185c 9:00 AM Mar 17th via web”
“ya está la foto correspondiente a la vocería del día en Flickr http://doo.ly/u1855 1:37 PM Mar 16th via Echofon”
“Otra red de comunicación con la gente es el uso que le damos a nuestra página en Facebook http://doo.ly/3184a 8:25 AM Mar 16th via Echofon”
Y adivinen. Sip, acá tengo bloqueado Flickr, Youtube (YT), Facebook y afortunadamente SUBDERE sacó su Twitter, porque de no ser así, probablemente aún estaría bloqueado.
Algunos saben que trato de generar un podcast de tecnología en castellano, y como podcastólogo, bajo desde el celular un par de estos que escucho frecuentemente. Bien, los MP3 obviamente están bloqueados…
Se trata con mucho celo dos motivos para esto: La ilegalidad y la pérdida de tiempo. Al respecto, dos cosas:
Es cierto que los MP3 se concentran en música pirateada, pero no todos los MP3 son malos (de verdad). Lamentablemente, no hay como distinguir ente los no piratas y los piratas, así que la respuesta es bloquear todo mp3. Siempre esto me ha sonado a la solución de la venta del sillón para evitar que la señora se bese ahí con el vecino (consultar chiste de Otto y Fritz sobre infidelidad de la señora).
Sobre la pérdida de tiempo por estar en Facebook, bien… yo no sé ustedes, pero les garantizo que, al menos yo, tengo suficiente trabajo como para perder tiempo en demasía en esta plataforma social. Con la concepción existente, también estaría perdiendo tiempo escribiendo esta columna, pero hacerlo no sólo es reconfortante, si no que además creo que aporta (por lo menos un mal ejemplo).
Lo central es que el tema no es bloquear Facebook, si no poner mejores mecanismos de control a la evaluación de la cantidad y calidad de trabajo que produzco y si produzco poco, ya saben cual es la puerta que se le abre al que no trabaja.
Por otra parte, como “administrador de sistemas” de corazón, también sé que se esgrime como excusa que el ancho de banda se satura. Sin embargo, después de ver montos y cifras del costo de enlaces, declaro con plena convicción, que byte no transferido es plata perdida para el gobierno.El ancho de banda está ahi para ser usado, no para ser perdidoCreo que mientras nadie se quede sin poder trabajar, la red está bien explotada. Es algo así como que fuera normal una tasa de uso del 95% de la capacidad de la red, pero, PERO, si ya se presentan espacios de tiempo con saturación, ahí podemos comenzar (igual que en las calles) procesos de restricción.
En este sentido, es necesario confiar en nuestros usuarios y sobre todo, confiar que sus jefes le dan pega a todos. Démosles herramientas 2.0 para que se enteren de lo que pasa en el mundo, lo que le sucede a los del otro lado del cubículo, cuál es el tema de las vocerías y en qué están los “amigos” de otros servicios.
Devuélvanme el Facebook. Quiero saber de mis “facebookamigos de oficina” sin tener que perder mi tiempo en la terraza, mientras los veo fumar. Yo no fumo y estar ahí me hace mal.